La temporada 2026 en el Everest entró en su fase más intensa con cientos de montañistas distribuidos entre los campamentos de altura y una ruta cada vez más congestionada por las breves ventanas de buen tiempo. En ese escenario de presión climática y masificación récord, el estadounidense Tyler Andrews volvió a enfrentarse a la montaña más alta del planeta en busca de una de las metas más ambiciosas del alpinismo contemporáneo: quebrar el récord de velocidad de ascenso desde el campamento base nepalí sin oxígeno suplementario.
El atleta de 35 años inició su ofensiva el sábado 23 de mayo a las 8 de la mañana, hora local de Nepal. El avance fue veloz durante las primeras horas. Superó la cascada de hielo del Khumbu, atravesó el Valle del Silencio y escaló la pared del Lhotse hasta alcanzar el Campamento III, ubicado a 7.090 metros. Sin embargo, las condiciones comenzaron a deteriorarse con fuerza en altura.
Según las actualizaciones difundidas por su equipo, Andrews decidió utilizar oxígeno embotellado debido a los intensos vientos y continuó por encima del Campamento IV, a unos 8.000 metros.
El intento terminó frustrándose entre el Balcón y la cumbre, en algún punto por encima de los 8.300 metros. El estadounidense dio media vuelta alrededor de las 19 horas y completó el descenso hasta el campamento base durante la mañana siguiente.

Segunda chance
El revés no implica el final de la expedición. De acuerdo con su propio cronograma, Tyler Andrews prevé realizar un segundo intento este miércoles 27 de mayo, nuevamente condicionado por la meteorología y por la enorme cantidad de expediciones que coinciden en la montaña.
La referencia que persigue continúa siendo una de las más resistentes del himalayismo moderno: las 22 horas y 29 minutos establecidas por Marc Batard en 1988. Andrews considera que aún puede superar ese registro y redefinir los límites del rendimiento en altitud extrema.
El corredor estadounidense acumula más de un centenar de récords de velocidad en montañas de distintos continentes. Entre ellos sobresalen ascensos en el Himalaya y también en el Aconcagua, donde construyó parte de su reputación como especialista en esfuerzos de ultra resistencia en altura.
No es la primera vez que el Everest lo obliga a retroceder. Durante 2025 realizó cinco intentos fallidos, afectados por nieve profunda, problemas de equipamiento y temporales de viento. En una de esas expediciones incluso marchaba por debajo del ritmo del récord cuando una falla en la cremallera de sus botas permitió el ingreso de hielo y nieve.
La nueva ofensiva de Tyler Andrews también posee un fuerte componente simbólico. El desafío está dedicado a Greg Krupa, corredor y amigo cercano fallecido en abril de 2026, a quien el atleta recordó como uno de los primeros impulsores del proyecto deportivo y social de la Fundación Chaski. La campaña busca recaudar fondos para jóvenes deportistas de Ecuador y Nepal, con apoyo destinado a entrenamiento, equipamiento y oportunidades de competencia.
Mientras Nepal registra un récord histórico de 492 permisos emitidos para el Everest, la montaña vuelve a imponer sus reglas. Andrews tendrá hoy una nueva oportunidad de comprobar si esta vez el clima le concede el paso hacia la cima.






