En Everest, mediante un nuevo oxímetro de pulso que mide la saturación de oxígeno en sangre en forma continua, una empresa de expediciones busca anticipar el diagnóstico de edema pulmonar. La investigación de la nueva tecnología lleva dos años. Voces a favor y en contra de la iniciativa.

Una empresa de expediciones al monte Everest se encuentra testeando una nueva tecnología de medición continua del oxígeno en sangre. El objetivo es contribuir en la toma de decisiones ante ascensos extremos, y en definitiva reducir el riesgo de muerte en altos desafíos de montaña.
Se trata de la empresa Furtenbach Adventures, fundada en 2014 y con extensa experiencia en Everest. Su titular, el alemán Lukas Furtenbach, formuló el anuncio en una entrevista a The Outside Magazine.
Sin dudas que la muerte es un factor inexorable en un desafío como el ascenso a Everest (8.848 m, Nepal/China). Como veterano guía, Furtenbach registró que uno de los problemas más comunes en aquellas alturas es el edema pulmonar.
Es ante la aparición de los primeros síntomas de este mal de altura que expedicionarios o sus guías deben tomar decisiones cruciales que pueden derivar en vida o muerte. Lo hacen basados en la apreciación subjetiva del estado de un montañista a determinada altura, mayormente evidente, y en las mediciones de su saturación de oxígeno en la sangre.

Este dato, fundamental, se toma con oxímetros que miden el porcentaje de hemoglobina de la sangre con oxígeno adherido. A nivel del mar, se considera normal una saturación de 94 a 100 %. Por encima de los 5.400 metros, altura aproximada de los campos base, podría oscilar entre 60 y 90 %, con oxígeno suplementario. Por debajo de ese rango, sugieren hipoxia. De allí a la acumulación de líquido en los pulmones (edema) hay sólo un paso. Que puede ser mortal.
Tecnología
Los oxímetros de pulso no son nuevos. Los usan pilotos de pequeñas aeronaves y tripulantes de globos aerostáticos. También médicos para monitorear pacientes con dolencias pulmonares o, últimamente, COVID-19.
En Everest su uso se ha limitado al campo base. Lo que Furtenbach pretende con su proyecto, es que cada escalador -cliente, guía o porteador- ascienda con un nuevo oxímetro de pulso que permita monitorear su saturación de forma constante, durante el propio ascenso. Y no limitarse a algún momento de descanso.
El guía señala que los sensores que se utilizan hoy en día no funcionan cuando los escaladores están activos. Que por otra parte es el momento esencial para medir la saturación.

Si se pueden medir constantemente los niveles de saturación de un escalador mientras está activo, según piensa Furtenbach, se puede vigilar mejor a los clientes y en base a esos datos aumentar el flujo de oxígeno. O regresar.
Hasta ahora, dice, tomar estas decisiones “no siempre se basa en hechos, sino en nuestra experiencia, difícil de entender para el cliente. Ahora podemos simplemente mostrar los números y decir: No sería prudente que continúes”.
Estadísticas
El equipo de Furtenbach pretende generalizar el uso del nuevo método con sus clientes y empleados durante 2021. La investigación y desarrollo lleva ya dos años, y es iniciativa junto a Marmot y Nonin, empresa de dispositivos médicos especializada en oximetría de pulso.
El oxímetro usa un sensor que se coloca en un dedo del montañista, dentro de un guante desarrollado específicamente por Marmot -Power Stretch Connect- con un monitor en su muñeca, fuera del traje de plumas, que exhibe la medición. Además, lleva un regulador en su mochila.
El nuevo sistema permite un caudal de hasta 8 litros por minuto, y un aumento del caudal máximo estándar de 4 litros por minuto. Cuando el usuario duerme en un campo de altura, la alarma del oxímetro sonará si los niveles de saturación de O2 caen por debajo de algún valor crítico preestablecido (alrededor del 85 %, aunque el número se setea para cada escalador).
El protocolo para su uso es sencillo. Se verifican las lecturas de saturación cada 10 minutos y, si es necesario, se ajusta el flujo de oxígeno.
Los datos en tiempo real se transmiten al CB satelitalmente. Así, un médico de expedición monitorea y guía por radio si los números de alguien son bajos. En tal caso, se aumentará el flujo de oxígeno en ½ litro por minuto, hasta 3 veces. Si no hay mejora, es probable que se decida el regreso.
Críticas
Sin embargo, surgieron algunas voces que resaltan el costado problemático del proyecto del alemán.
“Tomar una decisión sobre la seguridad de un escalador basándose únicamente en un número que aparece en la parte exterior de un guante a -30° C me parece más cercano a la imprudencia que a la seguridad”, enfatiza Monica Piris, médica de expedición de Alpenglow Expeditions.

Y cuestiona: “Valorar el flujo de oxígeno de alguien en función de este número parece una locura. Quienes utilizan oxígeno suplementario para escalar Everest deberían utilizar la mayor cantidad posible”.
La principal grieta que Furtenbach debería superar es la falta de consenso sobre los rangos normales de oxigenación en Everest. Es que los oxímetros de pulso nunca se han usado en la cumbre, por caso.
Más dudas
“Es potencialmente genial”, opina Peter Hackett, pionero en investigación y director del Instituto de Medicina de la Altitud. “No tengo ninguna duda que hace que la escalada sea más segura, porque pueden diagnosticar el edema pulmonar más rápidamente”.
Aunque alerta que los datos pueden ser engañosos. Si un escalador respira profundamente a 5.400 metros, la lectura podría saltar de 70 a 80. Durante la escalada activa, la saturación cae, porque los glóbulos rojos pasan por los pulmones más rápidamente. No hay tiempo suficiente para que se igualen con el oxígeno de los pulmones. Cualquier oxímetro de pulso mide en la punta de un dedo en un momento dado el oxígeno que estaba en sus pulmones 30 segundos antes. El tiempo de retraso dificulta que se interprete con exactitud el número.

“Si un escalador quiere mostrarle a su guía que su número es alto” señala Hackett, “todo lo que tiene que hacer es tomar tres o cuatro respiraciones profundas”.
De momento, la importancia del proyecto de Lukas Furtenbach es la recopilación de datos, la experiencia obtenida y la intención de determinar empíricamente cuánta influencia tienen los niveles de oxígeno en el desempeño de los escaladores.
Su verdadera utilidad generalizada en una expedición a grandes alturas, es materia de verificación tan pronto como esté instrumentado.
Foto de portada: Luis Stitzinger @alixandluis