La temporada de ascensos 2026/2027 al Aconcagua (Argentina, Mendoza, 6960.8 m) comienza a perfilarse como una de las más particulares de los últimos años. La extraordinaria acumulación de nieve registrada durante el invierno, que permanece en importantes sectores de la montaña bien entrada la primavera, presenta un escenario de características especiales para las empresas encargadas de organizar las expediciones y sostener la infraestructura de los campamentos.
A pocas semanas del inicio de los movimientos logísticos, la atención está concentrada en determinar cómo y cuándo podrán comenzar las tareas de instalación, especialmente en los corredores de aproximación a Plaza de Mulas y Plaza Argentina. Las próximas jornadas serán decisivas para definir un esquema operativo que permita aprovechar las condiciones de una temporada que promete una fisonomía de alta montaña poco habitual.
Desde la empresa Grajales Expeditions, uno de los operadores históricos del Aconcagua, explicaron que las primeras evaluaciones apuntan al 1 de diciembre como fecha tentativa de apertura turística del Parque Provincial, aunque todavía resta la oficialización correspondiente por parte de las autoridades mendocinas. Para el acceso por Quebrada de Vacas se considera preliminarmente el 10 de diciembre.
El cronograma dependerá de las posibilidades operativas que determinen las empresas adjudicatarias de los servicios, responsables de comunicar a la administración del Parque cuándo estarán en condiciones de recibir a los primeros montañistas.

Una montaña con abundante nieve
Sin imágenes disponibles, el estado del campo base Plaza de Mulas es una ioncógnita. El único dato certero de cantidad de nieve acumulada es el que arroja la estación de meteorológica del IANIGLA (Instituto Argentino de Nivología Glaciología y Ciencias Ambientales). Al día de la publicación de este artículo indicaba 100 cm. Claro que habrá diferencias importantes según la ubicación y la acción del viento. Algunos de los grandes domos, cuyas estructuras alcanzan unos cuatro metros de altura, permanecen cubiertos de nieve hasta aproximadamente la mitad.
El fenómeno también se manifiesta en sectores considerablemente más bajos. En Puente del Inca la cobertura nívea ronda el metro, y alcanza los corrales destinados a recibir las mulas durante la preparación de la temporada. Confluencia, campamento fundamental de la ruta normal, presenta igualmente una importante acumulación.
Las condiciones convierten la organización del transporte de cargas en uno de los principales desafíos. El movimiento de mulas constituye la columna vertebral del abastecimiento de los campamentos, por lo que habilitar su circulación será determinante para trasladar equipamiento, alimentos, combustible y materiales de instalación.
Aunque el helicóptero representa un complemento logístico, el volumen de suministros que requiere una temporada completa hace indispensable contar con el transporte terrestre tradicional.
Próximas decisiones operativas
Según la información aportada por Grajales, las empresas analizan un esquema coordinado para facilitar el ingreso de las mulas de carga y establecer una secuencia común de trabajos.
Las definiciones más importantes se esperan a partir del 20 de octubre, cuando podrían realizarse reconocimientos aéreos o mediante drones para obtener información actualizada sobre Confluencia, Plaza de Mulas y sus respectivos accesos.
El objetivo es establecer cuándo trasladar las mulas hasta Puente del Inca, contemplando también su período de aclimatación, y determinar el momento adecuado para comenzar el montaje de Confluencia.
La planificación contempla que, una vez iniciada esa instalación, el trayecto hacia Plaza de Mulas pueda quedar habilitado para las mulas dentro de un plazo máximo aproximado de una semana.
La experiencia de temporadas especialmente nevadas, como las de 1983 y 1986, constituye un antecedente de interés para interpretar el escenario actual, aunque cada ciclo presenta características propias.
Así, mientras la nieve continúa definiendo el paisaje primaveral del macizo más alto de América, los prestadores avanzan en una preparación que exigirá coordinación, experiencia y capacidad de adaptación.
La temporada 2026/2027 comienza a tomar forma mucho antes de la llegada de los primeros expedicionarios, con un desafío logístico tan singular como atractivo para el universo del montañismo.








