
En un esfuerzo por fusionar su pasión por la montaña con la causa humanitaria de donación voluntaria de sangre, Ezequiel Vissani, procedente de Carcarañá, provincia de Santa Fe, alcanzó la cumbre del monte Aconcagua como parte de su Proyecto 6000+.
Este proyecto, concebido hace años, tiene como objetivo principal difundir la importancia de la donación voluntaria de sangre, colaborando con el Hospital Carlos H. Goytia de su localidad natal.
El Proyecto 6000+ nació de la idea de Vissani de utilizar sus expediciones a montañas emblemáticas para concientizar a la sociedad sobre la donación de sangre. La meta final: la cumbre del Aconcagua, el pico más alto de América con 6,960.8 metros sobre el nivel del mar.
Vissani es donante de sangre que participa regularmente en las colectas organizadas por el hospital local. Así decidió llevar su compromiso un paso más allá al vincularlo con su pasión por la montaña.
Con su propósito en mente, comenzó a planificar meticulosamente su ascenso al Aconcagua, buscando no solo alcanzar la cumbre, sino también difundir el mensaje sobre la donación voluntaria de sangre.
El ascenso
El camino hacia la cima del Aconcagua no fue fácil para Ezequiel. A lo largo de los años, se dedicó a adquirir la experiencia y la resistencia física necesarias para enfrentar un desafío de tal magnitud. Su entrenamiento incluyó participación en carreras de montaña de ultra distancia y ascensos a diversas montañas en Argentina, algunas en la Patagonia.
La expedición al Aconcagua en este 2024 estuvo marcada por condiciones climáticas adversas y desafiantes. Junto a Alin, su compañero de la Patagonia, enfrentaron temperaturas extremadamente bajas y vientos fuertes durante su ascenso. Sin embargo, su determinación y preparación previa lo llevaron a alcanzar la cumbre el 11 de enero, tras diez días de intensa travesía.
“El clima fue bastante duro, nos tocaron -34°C arriba, con vientos de 50-60 km/h. La temporada venía bastante crítica con el tema del frío y los vientos” contó Ezequiel a un cronista de CUMBRES.
Después de consultar con guardaparques, ambos montañistas decidieron intentar la cumbre partiendo desde Nido de Cóndores (5,600 msnm), ya que en el campo Cólera (6,000 msnm) los vientos eran demasiado fuertes: “Tal vez no era la idea de un principio, pero estábamos bien aclimatados y bien físicamente como para intentar desde ahí” reconoció.
A las 2AM estaban en marcha. Fueron 12 horas para alcanzar la cumbre, donde permanecieron apenas 15 minutos, para emprender el descenso por el Gran Acarreo, directo al campo dos.
“Fue una travesía exigente, pero el sueño de subir Aconcagua ya era historia. Desde la cumbre bajamos a Nido de Cóndores y luego al campo base. Pasamos una noche para descansar y al otro día bajamos directo para Horcones” recordó, satisfecho.
Doble logro
Además de cumplir su sueño personal, el carcarañense utilizó este logro como una plataforma para promover la causa de la donación voluntaria de sangre. Desde la cumbre del Aconcagua, ondeó una bandera con el mensaje “Donar sangre es dar vida”, transmitiendo así su mensaje al mundo y destacando la importancia de esta noble acción.
El compromiso con la causa de la donación de sangre se extiende más allá de sus expediciones a montañas. En colaboración con el Hospital Carlos H. Goytia de Carcarañá, participa activamente en campañas de donación de sangre, que se llevan a cabo dos veces al año en mayo y noviembre. Estas campañas, coordinadas por el Centro Regional de Hemoterapia de Rosario, son fundamentales para garantizar el suministro de sangre en hospitales y sanatorios de toda la región.
A través del Proyecto 6000+ y su compromiso continuo con la donación voluntaria de sangre, Ezequiel Vissani demuestra cómo una pasión personal puede convertirse en una herramienta poderosa para generar conciencia y hacer una diferencia positiva en la sociedad.