La Directa de Polacos es una variante que “corta” el Glaciar, a más de 6.000 metros. Entre el 20 y el 24 de enero, Julián Insarralde, Guido Redondo y Juan Pablo Toro encararon el desafío desde el campo base de Plaza de Mulas. El relato y los pormenores de una expedición original.

La Directa de Polacos es una variante de la ruta al Glaciar de los Polacos fue abierta en 1934 por una cordada de montañistas de origen polaco, de allí su nombre. Fue la primera vía de ascenso al Aconcagua después de la Normal.
Es conocida mundialmente por sus tremendos paisajes y se ha convertido en una ruta clásica para andinistas deportivos experimentados.
La variante “Directa de Polacos” asciende a través del glaciar, por lo que tiene un apreciable nivel de dificultad y requiere conocimientos técnicos de escalada, utilización de cuerdas, seguros, arneses y piolet.
La pendiente se va incrementando progresivamente y estrechando hasta llegar al embudo, donde llega a ser de 50° a una altitud superior a los 6.500 m. Desde allí por nieve dura se camina por el filo del embudo hasta la cumbre Norte de Aconcagua.
El descenso se suele realizar por la ruta Normal.
Esta temporada, una cordada integrada por el guía y líder Julián Insarralde, el guía asistente Guido Redondo y el experimentado montañista Juan Pablo Toro, abordó la Directa de Polacos desde y hasta Plaza de Mulas, con éxito en el objetivo.
Julián Insarralde relató a CUMBRES los pormenores de la expedición:
CUMBRES: Julián, describinos la cordada con quienes fuiste este año a la Directa de Polacos.
Julián Insarralde: Juan Pablo Toro es un cliente y amigo que siempre elige escenarios bien difíciles ya que tiene vasta experiencia, posiblemente más de 29 cumbres conmigo. Me había propuesto Polacos. Guido es mi asistente en montañismo de altura y un poco técnicas, como Bolivia. Aprovechamos que Guido estaba ahí y que para él también era un sueño, así que se sumó al grupo.
C: ¿A qué se debe la elección de esta ruta tan poco frecuentada y con bastante dificultad técnica?
J I: La elegimos porque con Juan veníamos haciendo muchas cosas técnicas. Estuvimos en Alpamayo, Chopicalqui, Huascarán. Cara Norte de Ranracalpa, posiblemente una de las vías más difíciles que yo escalé. Habíamos hecho ya Aconcagua por la ruta normal, hicimos Mercedario en 5 días. Y él tiene un muy buen curriculum deportivo.
La ruta si bien físicamente es bastante dura por la altitud, técnicamente no es tan dura. Es una vía que se puede escalar prácticamente sin asegurar. Si bien es vertical y no admite errores, no es de gran dificultad técnica.

C.: ¿Por qué decidieron ingresar y bajar por la ruta Normal y no por Plaza Argentina?
J. I.: Optimizamos los tiempos, porque mientras terminaba mi primera expedición -el 16 hacía cumbre- Juan entró el 14 a Mulas y ya estaba aclimatando. Por Horcones es mucho más cerca, la otra ruta es muy linda pero es larguísima. Por Horcones lo cierto que estando aclimatado se puede hacer Polacos en 4 o 5 días, nada más.
Despedí al grupo, el 20 volví a entrar al Parque. Así que la expedición fue el 20 directo a Mulas, corriendo en 4 horas 40 minutos. El 21 subimos a Nido. El día 3 a Cólera, bajamos un poquito e hicimos la travesía a campo 2, mirando bien las condiciones del glaciar. Al cuarto día le metimos a la cumbre. 4 días desde la ruta, estuvo muy bueno.
Bajamos a Mulas y después salimos del Parque. La travesía me encanta. En 2007 o 2009 fui a instalar unas cuerdas fijas para unos suizos que al final no pasaron, pero la travesía la había hecho varias veces. En el glaciar estuve dos veces pero nunca salí a la cumbre por la directa. Fue espectacular.
C: ¿En qué se diferencia esta variante con la ruta clásica al glaciar, y con la vía llamada Falso Polaco?
J I: Esta ruta es más vertical, más directa, justamente. Creo que comercialmente, como es este caso, es súper importante que las personas ya hayan hecho cumbre. Parte del programa de un ascenso a Polacos tendría que ser hacer un ascenso por la Normal así llegás lo más cómodo posible. Eso sería excelente, sería un programa seguro y real. No podés ir a aclimatar a un glaciar tan alto o a la pared Sur. Que cuando entrás que la cuestión de altitud sea un tema completamente superado, que quede la parte técnica y física.

C.: ¿Es una vía que puede encarar un principiante bien entrenado, alguien que nunca estuvo en Aconcagua pero de buena condición física?
J. I.: No importa si estuvo o no en Aconcagua. Pero sí que haya estado en terrenos similares. Bolivia y Perú son terrenos muy similares por ejemplo, con menores alturas. Pero es importante que quien vaya a encarar esta vía tenga un poco de experiencia y obviamente vaya con guía. Sin nada de experiencia se tornaría peligroso. Con algunas experiencias técnicas en terrenos nevados e inclinados puede llegar a andar. Siempre y cuando vaya con alguien que vaya abriendo la ruta adelante, con más experiencia.
Con respecto a la condición física, en cualquier montaña cuanto mejor estás preparado físicamente mejor es. Mucha gente dice que la cabeza, que la psicología… Si uno está físicamente preparado a prueba de bomba la parte psicológica empieza a afectar mucho más arriba, cuando te faltan 200 o 300 metros. Quien no está entrenado, la parte psicológica te empieza a afectar cuando te faltan 800 metros. Estar físicamente impecable es fundamental para este tipo de ascensos.
C: ¿Cómo afecta el ascenso la sequedad actual que presenta el cerro?
J I: Este año la montaña estaba completamente pelada, castigada por la sequía. Obviamente el glaciar del otro lado está como toda la montaña, está bajo, está penitenteado con penitentes grandes abajo, tuvimos que escalar hasta los 6.100 por roca esquivando un poco el glaciar y metiéndonos ahí. Y eso debido a que toda la montaña está pelada.

Encontramos carpas viejas, materiales bien viejos que estarían 2 o 3 metros abajo de la nieve que ya empezaron a aparecer. Que no nos asombre si siguen apareciendo cosas que el glaciar va a dejar a la vista este verano.
Los pasos más claves tenían que tener más nieve pero estaban bastante mixtos. Le metimos igual bien para arriba. Hicimos una línea preferentemente vertical para no cortar ninguna placa ya que abajo se presentaba con buen hielo. Pero después una capa en superficie como de 30 cms de nieve blanda, que se suele llamar nieve azúcar o arena, nieve bien granulada bastante peligrosa paras deslizar. Estuvo realmente muy bueno y resultó todo muy bien.
C.: ¿Qué factor o peligro objetivo está presente en la Directa de Polacos que no lo está por ejemplo en la ruta normal?
J. I.: Lo más peligroso en la Directa de Polacos es que no admite ni una sola caída, porque si patinas te vas para atrás. Depende del guía y su técnica, si va con cuerda corta, si va haciendo largos de cuerda. En mi caso prefiero siempre cuerda corta, ya que tanto Guido como Juan son excelentes e íbamos tirando los tres a la par muy cerquita, de manera que si a alguien se le mueve un pie, el otro lo tiene abajo o arriba para corregir.

Otro peligro es que en caso de tener que abortar, es una vía donde amerita hacer por lo menos unos 10 o 12 largos de cuerda como para salirte de la vía. Es difícil bajar por la misma línea. No imposible, pero se supone que si estás cortando tu ascenso porque no das más o lo que sea, hay muchas chances que en la bajada falles. Ese es uno de los peligros. Después no presenta grandes bloques de hielo por encima como para que caiga algo en la cabeza, más que algunas piedras antes del embudo. Lo más difícil sería no poder bajar por la misma vía rápidamente si ya pasaste el 80%. Y que no admite errores cuando uno va escalando.
A la ruta normal no hay que subestimarla. Lleva su riesgo y cuestiones de ego hacen que la gente intente llegar más alto de lo que puede y cosas así. Y no saber bajarse a cualquier montaña de más de 6.500 es duro, o va a ser duro para los compañeros. A no subestimar la ruta normal por favor. Si bien es muy visitada, no subestimarla.
C: ¿Fue distinta la satisfacción en la cumbre esta vez?
J I: Llegar a la cumbre siempre es emocionante y lindo. Había un grupo de guías conocidos que cuando aparecimos por el otro lado estuvo muy bueno. La satisfacción es linda siempre porque estábamos con dos grandes amigos, espectacular.
Aprovecho para agradecer a Guido porque hasta la mitad de la vía fui navegando a oscuras medio de noche, y la última parte Guido se puso a abrir nieve como loco ya que estaba un poco más holgado de piernas que nosotros. Estuvo buenísimo eso re contra ayudó. Y a Juan, por supuesto.