El tucumano Ulises Kusnezov es guía de montaña y tiene sólo 25 años. A los 24, ya era el argentino más joven en una cumbre de Himalaya, y el de menor edad de Latinoamérica en ascender los 10 montes más altos del continente. Compartió con Cumbres sus logros y su prometedor futuro.

Ulises Kusnezov es guía de montaña A.A.G.M. (Asociación Argentina de Guías de Montaña), oriundo de la provincia de Tucumán. Con apenas 25 años, lleva recorrida una más que interesante carrera tanto en su profesión como en el deporte extremo, con varios logros importantes a nivel mundial.
En 2018, Ulises saltó a las primeras planas por convertirse en el argentino más joven y el primer tucumano en llegar a la cumbre de un 8 mil. Fue en el Manaslu (8.163 m, Nepal), la octava montaña más alta del mundo, sin oxígeno adicional ni asistencia sherpa. Su compañero de cordada fue Matías Marín.
Pero antes de eso, y pese a su juventud, Kusnezov ya se había erigido como el latinoamericano más joven en ascender los 10 montes más altos de América, a los 22. Y, por añadidura, los 10 volcanes más elevados del continente, a los 23. Todo en forma paralela a su trabajo como guía de montaña que ejerce sin pausa.
En una apacible tarde primaveral en San Miguel de Tucumán, Ulises recorrió junto a Cumbres los principales objetivos cumplidos y por cumplir.

CUMBRES: ¿Cómo lográs repartir el tiempo entre tu trabajo como guía y tus objetivos como deportista?
Ulises Kusnezov: Soy afortunado de poder trabajar en lo que me gusta. Entreno todos los días para ambas cosas. El problema es que normalmente las expediciones transcurren en la mejor época para ascender las montañas que quiero ascender. Todo ocurre en la misma temporada con lo cual estoy obligado a generarme huecos entre expediciones para, en esos días, poder hacer algún ascenso rápido a las montañas que quiero ascender. Y que estén cerca de donde la expedición se está realizando. Es la única forma que encuentro de hacer las dos cosas: no dejar de subir las montañas que quiero subir y a su vez poder trabajar y aprovechar la mejor época.
C.: De los 10 más altos de América, Aconcagua, Ojos del Salado, Pissis, Bonete, Tres Cruces, Huascarán, Llullaillaco, Mercedario, Walter Penck, Incahuasi, ¿cuál fue el más dificultoso, o el que recordás por algo extraordinario que te haya ocurrido?
Ulises Kusnezov.: El más dificultoso fue Huascarán, sobre todo por el viaje a Perú y todo lo que te puede suceder. En Huascarán el tema de los glaciares, las grietas, el ambiente glaciario que no tienen otros, lo hace más complicado. Igual por suerte no tuve ningún evento extraordinario, ningún infortunio ni nada que me haga recordar algún cerro en particular. No sé si es virtud o defecto, pero tiendo a olvidarme rápidamente de lo que hice y pienso constantemente en el futuro.

C: De los 10 volcanes más altos muchos se repiten: Ojos del Salado, Pissis, Bonete, Tres Cruces, Llullaillaco, Walther Penck, Incahuasi, y se suman Tupungato, Sajama y El Muerto ¿cuál recordás particularmente por algo especial?
Ulises Kusnezov: El más dificultoso fue el Sajama por lo mismo que Huascarán, por lo que implica el viaje a Bolivia. Y el Tupungato lo recuerdo porque para mí es el 6.500 más lindo. Fui por la ruta normal, por el lado chileno y me pareció el 6.500 más lindo de todos de esa altura.
C.: Tu primera incursión en los 8 miles fue Manaslu, cuya cumbre te significó ser el argentino más joven en lograr esa altura ¿por qué la elección?
Ulises Kusnezov: Fundamentalmente porque es el 8.000 más barato. Por otro lado, porque nos habían recomendado guías amigos que era una muy buena montaña para iniciarse en el ochomilismo. Lo pudimos comprobar, es como un pequeño Everest. En el otoño es ideal para iniciarse, no es una montaña difícil de ascender. Para ganar confianza en los 8 miles es una correcta decisión empezar por el Manaslu.

C: ¿Cómo describirías las sensaciones del ascenso por sobre los 7 mil metros, altura donde nunca antes habías estado?
Ulises Kusnezov: En Himalaya se siente menos la altura que acá, en particular en el Norte y en la zona de Atacama. Estar por sobre los 7.000 metros en Himalaya es como estar en los 6.500 de aquí. Con la diferencia que estábamos con la mochila pesada porque teníamos que cargar todo hasta los 7.400. Yo diría que lo nuevo fue cargar la mochila tan pesada por encima de los 6.000 metros. Normalmente en Sudamérica cuando uno supera los 6.000 va con la mochila liviana de cumbre. Se sintió mucho la falta de oxígeno y el cansancio acumulado arriba de los 7.500 metros. El ritmo empezó a bajar considerablemente y terminamos caminando 100 metros por hora. Hacíamos tres respiraciones para dar un paso. Eso es impensado en nuestros Andes.
C.: ¿Cuál expedición fue más desafiante o compleja: Manaslu o Pissis en invierno?
Ulises Kusnezov: Difícil respuesta. Las dos son complejas y desafiantes, pero elijo Manaslu. Por todo lo que implica viajar a otro país, la plata que hace falta. Era algo nuevo. Si bien Pissis (6.798 m) fue muy duro lo que hicimos con Arkaitz Ibarra en invierno, la autosuficiencia, muchos días, etc., no deja de ser un cerro que ya lo había subido. A los 6.500 me siento muy cómodo, es lo que estamos acostumbrado a subir. Siempre con la dificultad del invierno y más días. Pero tampoco era algo tan nuevo, habíamos hecho algo así en El Muerto, la primera invernal, y fue duro. Pero en Manaslu era todo absolutamente nuevo y en lo nuevo está la dificultad también, muchas veces.

C: ¿Cuál es el próximo objetivo deportivo que piensas encarar?
Ulises Kusnezov: Hay muchos. Uno de los proyectos es el Leopardo de las Nieves, que son los cinco 7 miles de la ex Unión Soviética (Lenin, Khan Tengri, Korzhenevskaya, Ismail Samani, Pobeda). Lo haría con Matías Marín y Arkaitz Ibarra. Es algo muy ambicioso porque los 8 miles son extremadamente caros. Esto sería una opción igual de desafiante y única, y más económica. Otro objetivo de acá a 5 años es que me gustaría subir el Fitz Roy. Pero hay muy diversos objetivos, muchas primeras ascensiones que quiero hacer, principalmente en el Norte argentino.
C.: Te menciono 5 personas para que me los describas en pocas palabras: Matías Marín, Glauco Muratti, Andrés Suárez, Arkaitz Ibarra, Eduardo Campos.
Ulises Kusnezov: Matías es más que un hermano de la montaña. Es mi compañero de proyectos y eso significa mucho para mí, aún sigo aprendiendo de él. Glauco es un poeta y estudioso de la montaña. La verdad que me sorprendió por su capacidad de comprender la montaña y la vivencia de los montañistas cada día. Lo admiro. El vasco Arkaitz es alguien a quien le tomé mucho cariño en poco tiempo. Me motiva a seguir entrenando cada día más y sobre todo me abrió los ojos a nuevos desafíos. Andrés es sin dudas un hermano de la vida a quien siempre estaré agradecido por animarme a tomar la decisión de ser guía. A Eduardo Campos, de Catamarca, le estoy eternamente agradecido por haberme dado la posibilidad de incursionar en el mundo de la alta montaña. Y de aprender y perfeccionarme como montañista y como trabajador. Te agrego un agradecimiento y reconocimiento a la empresa Garmont, por el apoyo que me brindan en mis actividades, lo valoro mucho.
C: Como montañista y tucumano ¿cómo podrías definir a Tafí del Valle?
Ulises Kusnezov: Con Tafí del Valle me cuesta mucho ser objetivo. Porque es una villa veraniega que guarda un gran lugar en mi corazón. Diría que es un hermoso patio de juegos. Hay muchas montañas de 3.000 o 4.000 metros ideales para iniciarse en actividades como trekking. Y perfeccionarse, entrenar, ganar confianza. Y además está a una hora y media de la ciudad. Como tucumano soy afortunado de tenerlo tan cerca.