El 25 y 26 de diciembre un alpinista italiano residente en Argentina ascendió el volcán Lanín, uno de los emblemas de la Patagonia. Lo hizo en dos jornadas y en solitario. Lo más curioso fue el descenso en una modalidad muy original como puede verse en su video.

El montañista italiano Stefano Righetti sacudió las redes sociales a fin de año con un video de su ascenso en solitario al patagónico volcán Lanín, con una modalidad de descenso muy particular.
Stefano es un experimentado alpinista nacido en Verona, Italia, residente en San Carlos de Bariloche, Argentina. Tiene en su haber varias cumbres interesantes, fundamentalmente de la Patagonia argentina.
Además de su afición por la montaña, Stefano es un conocedor del oficio de producir licores, aprendizaje heredado de sus antecesores familiares de la región italiana del Veneto.

En 2009 viajó a Argentina donde conoció a quien hoy es su mujer, Isabella. Junto al hijo de ella, Tobías, fundaron una pequeña licorería en la andina ciudad de la provincia de Río Negro.
Entre la producción, las ventas y la distribución de sus elixires, Stefano se da el tiempo para subir las cumbres más interesantes de la región patagónica, que son muchas.
Este 25 de diciembre, decidió abordar en solitario nada menos que el volcán Lanín, su “arbolito de Navidad” como menciona al comienzo de su viralizado video. Lo logró en dos jornadas, con paso por el refugio militar nuevo, a 2.315 metros, y pernocte en el Caja, a 2.600 metros.

El Lanín en Navidad
Acompañado por una meteorología óptima, el día de cumbre arrancó a las 4:30 AM y llegó efectivamente a la cima a las 7:30. Desde allí pudo divisar las cumbres patagónicas circundantes en toda su magnitud.
Para un tramo del descenso, y tomando todos los recaudos necesarios, utilizó un método bastante particular, como se puede observar en el video de algo más de 13 minutos.
El volcán Lanín tiene 3.720 metros de altura y situado en el límite entre la provincia argentina de Neuquén y la región chilena de la Araucanía.

Por el lado argentino, donde se encuentra la ruta normal por su cara Norte, está situado dentro del Parque Nacional del mismo nombre.
Su ascenso es un clásico del andinismo patagónico, no exento de rigor físico y complejidad técnica. Siempre se recomienda, sobre todo para quien no cuenta con gran experiencia, hacerlo con un guía matriculado. Pero su ascenso en solitario es posible con buen estado físico y conocimientos técnicos.
De los Dolomitas a los Andes
“Verona está muy cerca de los Alpes. Desde chiquito tenía cerca el monte Baldo donde siempre iba, y escalaba en roca. La montaña la tengo instalada en el ADN” señala Stefano en diálogo con Cumbres. Y menciona sus incursiones en alpinismo, vías ferratas, escaladas, trekking, en sitios como sus cercanos Dolomitas, y ya en su viaje por América Latina, en Los Andes: Colombia, volcanes y cumbres de Ecuador, en Perú el circuito Huay-Huash, la cordillera Blanca. Bolivia, Argentina y Chile, donde Torres de Payne y Chaltén fueron sus escalas preferidas.

En Argentina en 2010 se radicó en la localidad de Pedro Luro, al Sur de la provincia de Buenos Aires, de donde es oriunda su mujer. “Yo vi que acá todos tomaban Fernet con Coca Cola, ¡incluso los gauchos y paisanos! Eso en Italia sólo lo toman los viejos, es muy feo. A los amigos, y por juego, les hice un lemoncello, que en Italia es muy común hacerlo casero. Me dijeron que tenía que hacer negocio con esto, que me iba a volver rico. Produjimos unas 80 botellas, las llevamos a la feria del pueblo, puse una mesita y en dos días vendí todo”.
Luego llegó el enamoramiento en la paradisíaca Bariloche, donde pudieron desarrollar el emprendimiento al máximo.
Licorería en ascenso
En 2012 recorrieron la Patagonia para presentar sus licores. “Conocimos mucho, hicimos muchísimos clientes, probaban los licores y les encantaba”. Stefano encuentro que el secreto de la producción de sus elixires, es la calidad de los insumos. “Usamos todo lo mejor, mejor alcohol, mejor fruta que en Argentina es excelente. Y hacemos mucho énfasis en la presentación”.

El nombre del emprendimiento, La Scala Licores, se debe a que el símbolo de Verona, presente en su escudo, es una scala, una escalera. “Tengo un pedazo de corazón allá, yo viví allá 30 años, tengo mis padres, hermanos, amigos, una parte de mi vida” rememora con nostalgia.
El alpinista italiano se refirió luego a la modalidad en solitario que prefiere para sus ascensiones: “Solo estoy más en contacto con la naturaleza, conmigo mismo, me descubro, me estudio, llego a mi límite y me escucho”.
Con la ilusión truncada por la pandemia de celebrar sus 40 años en el campo base del Everest o del K2, Stefano Righetti hizo un buen ascenso al volcán Lanín. Y sigue luchando por sus sueños, “que, como la montaña, son en subida, no en bajada”.