El nipón Yasushi Yamanoi integrará la selecta lista de montañistas descollantes que reciben el premio Piolet d’Or a su trayectoria, entre los que se encuentran Walter Bonatti y Reinhold Messner. Su historia, en esta nota.

Japón, década del 70. El niño Yasushi Yamanoi ve la película francesa Mort d’un Guide. Decide introducirse en el mundo de la escalada, comienza con rutas cortas y ya de adolescente se anima a largos en solitario.
Yasushi Yamanoi va perfeccionando su estilo en roca, emprende años de aventuras en altura en Colorado, EE UU, marca historia en los Alpes. Y en 1990 es el primero en escalar el patagónico Fitz Roy, en invierno y en solitario.
En los primeros 90’, el nombre de Yamanoi ya ocupa algunas primeras planas: se había convertido en referente del montañismo. En 1991 alcanza la cima de Ama Dablam (6.812 m) durante el invierno nepalí a través de una nueva ruta en la cara Oeste y la cresta Suroeste.

Con una expedición japonesa convencional hace cumbre en el Broad Peak (8.051 m). Esa experiencia lo marca, no tanto por su decisión de alejarse del estilo pesado para siempre, sino porque compartió logro con Taeko Nagao, una de las principales alpinistas de Japón y su futura esposa.
Por aquellas aventuras iniciáticas, y sobre todo por las que vinieron luego, Yamanoi recibirá este noviembre el prestigioso Piolet d’Or. Será el primer japonés en recibirlo y el decimotercer montañista de una selecta lista que encabezan nada menos que Walter Bonatti y Reinhold Messner.
Palmarés
Esas escaladas de fines de siglo lo tienen encarando un derrotero de nuevas rutas en los ocho miles más exigentes. Ascensos al Shisha Pangma (8.013 m) por la cara Suroeste, al Kusum Kanguru (6.367 m) por la Este y en solitario. Y por primera vez la pared de 800 metros de la cara Suroeste del Bublimotin, en el Karakorum, son otros de sus hitos.

La lista de éxitos es impresionante. Descollan también un ascenso en solitario al espolón Sur-Sureste del K2 (8.611 m) y nuevas rutas en Perú, entre muchos otros.
En 2002 sufre un descenso complicado en el Gyachang Kang (7.952 m), que derivó en congelamientos y amputaciones tanto para él como para su inseparable esposa. Ni eso lo para: Yamanoi sigue haciendo historia en cubres de Groenlandia, China, India, el Tíbet y otros rincones del mundo.
Conocedor como pocos del icónico monte Fuji, este montañista japonés que también conmovió con su autobiografía Vertical Memories es no solo un ejemplo del más puro montañismo, sino una fuente superación e inspiración para deportistas de todo el mundo. Este noviembre, a los 56 años, tendrá el merecido premio a su trayectoria.
Piolets d’Or 2020
La premiación regular de cada año de los Piolets d’Or, este 2021 recaerá en dos ascensiones de 2020 que el jurado aprecia en cuanto a innovación y compromiso.
Por un lado, los franceses Symon Welfringer y Pierrick Fine, que ascendieron la cara Sur del Sani Pakkush (6.952 m), en Paksitán (Karakorum). Por el otro, el estadounidense Ethan Berman y el británico Uisdean Hawthorn, quienes abrieron una nueva ruta, Emperor Face, en el monte Robson (3.954 m), el más alto de las Rocosas Canadienses.
Y habrá una mención especial para la catalana Silvia Vidal, por sus más de dos décadas de escaladas autónomas y en solitario. “Impresionantes hazañas de resistencia y escalada dura en grandes muros remotos de todo el mundo”, ponen de relieve los organizadores.