
La Sierra Nevada de Mérida es la cadena montañosa de mayor altitud de la cordillera de los Andes en su tramo venezolano, ubicada entre los estados Barinas y Mérida, en el occidente de Venezuela.
El Parque Nacional Sierra Nevada de Mérida es el segundo más antiguo del país. Fue creado por decreto del año 1952 y es el de mayor extensión geográfica, de 276.446 hectáreas. El 67,2% del área corresponde al estado Mérida, abarcando 6 de sus municipios. El 32,8% restante a Barinas, con 3 municipios de ese estado involucrados.
La Sierra Nevada de Mérida tiene los picos de mayor altitud de la cordillera merideña, con alturas que superan los 4.000 metros. Dentro del estado de Mérida, más de 70 picos superan estas altitudes. Es un gran atractivo mundial para la práctica del montañismo.
También posee muchos valles fluviales y lagunas de origen glaciar a lo largo de la cordillera, un paraíso de cumbres en la misma cadena de montañas.
El pico Bolívar, de 4.985 metros, es la mayor elevación de la cordillera, seguido del Humboldt, a 4.942 metros, donde reposa en su base el último glaciar activo de Venezuela.
La tercera altitud corresponde al pico La Concha, de 4.922 metros. Luego el Bonpland, 4.883 metros (cumbre vecina al Humboldt), Toro, de 4.758 y León, a 4.720.

A más de 3.000 metros se desarrolla la vegetación típica de páramo. En mayoría se encuentra el frailejón, la planta que da vida al ecosistema, de generosa capacidad de almacenar agua y mantener así la humedad en los suelos durante sequía. Llegan a vivir hasta 300 años.
La Sierra Nevada de Mérida presenta dos periodos anuales con mayor precipitación, mayo y octubre. La temporada seca va de diciembre a mayo.
Sobre los puntos más elevados se producen nevadas con frecuencia entre julio y septiembre, y esporádicamente durante todo el año. El clima de estas montañas es frío, y mientras en las zonas bajas de Mérida asciende a 26°, por encima de 4.000 metros es de entre 5° y -6°.
Las 5 Águilas Blancas de Venezuela
Cinco águilas blancas enormes volaban por los cielos despejados de la Sierra Nevada. Sus cuerpos resplandecían con el color de sus plumas y producían sombras errantes sobre las montañas con su gran tamaño.
Fueron observadas por Carabay, la primera mujer entre los indios Mirripuyes, habitantes de los Andes empinados. Cuando vio volar a las enormes águilas blancas se enamoró de su plumaje radiante y enseguida quiso adornar su coraza con sus plumas para embellecer su atuendo. Corrió sin descanso por las montañas detrás de las sombras de las aves que se reflejaban. Llegó al fin a la cumbre solitaria de la montaña.
Las águilas se elevaron hasta perderse y no se visualizaron más sus sombras en la montaña. Caribay corrió de un risco a otro regando el suelo con sus lágrimas. Invocó a Chia, la pálida luna, lo que provocó que luego brillaran las estrellas y se dibujara un gran semicírculo en el horizonte. Rompió el silencio con un grito de admiración.

La luna apareció y con ella las cinco águilas resplandecientes revoloteando por encima de las crestas desnudas de la cordillera. Se posaron cada una sobre 5 riscos y quedaron inmóviles y silenciosas, con la cabeza hacia el Norte y las alas abiertas en actitud de volar nuevamente.
Caribay corrió hacia ellas para alcanzar el codiciado plumaje, pero al tocarlas, sintió un frío que entumeció sus manos. Las águilas se petrificaron convirtiéndose en 5 grandes masas de hielo. Ella corrió despavorida por la montaña.
Luego de la huida, la luna oscureció y golpeó el huracán. Las enormes águilas blancas se despertaron furiosas, sacudiendo sus enormes alas para despegar. Con el movimiento, el suelo se cubrió de copos de nieve engalanando la montaña con plumaje blanco.
Las cinco Águilas Blancas corresponden a las cinco grandes elevaciones siempre cubiertas de nieve de la Sierra Nevada de Mérida.
Travesía a tres de las cinco Águilas Blancas
Por Edduin Sayago
Para los montañistas venezolanos y de muchas partes del mundo, la conquista de varias cumbres en una misma travesía es uno de los retos físicos y mentales de mayor exigencia. Requiere de experiencia en la disciplina del montañismo, escalada en roca y manejo de cuerdas, trabajo vertical en altura para el acceso seguro a elevaciones que superan los 4.600 metros.
Travesía, día 1 (1 de febrero)
El equipo inició la travesía con el objetivo de conquistar las cumbres de tres de estos picos con mayor elevación: Bolívar, La Concha y Toro.

Por la ruta desde el poblado de Mucunutan, sector Alto las Cruces, a unos 1.800 msnm realizamos un trekking de 6,5 km, transición de ecosistema de selva húmeda y selva nublada, hasta llegar a Los Páramos andinos, a 3.450 m.
El destino de llegada fue el sector La Aguada. Se pernoctó en la casa de montaña de Pedro Peña, descendiente del primer montañista de campo, Domingo Peña, primero en coronar la cumbre mayor de Venezuela, el pico Bolívar. En su patio se armó campamento la primera noche de travesía.
Travesía, día 2 (2 de febrero)
Después del desayuno continuó el ascenso, partiendo desde La Aguada, cerca de la tercera estación del sistema teleférico de Mérida, en dirección al segundo campamento base, llamado Molla, a 4.100 m.
Después de un trekking de 6 km de montaña, llegamos al campamento que sirvió como base para atacar ese mismo día el pico Toro. La partida fue a la 1 PM.
Equipados con bolso de ataque, tomamos la ruta de la población de Los Nevados, hasta tener la imponente cumbre de frente por una ruta alterna que bordea la fila, o filo. A las 2:30 PM se logró la cumbre. Tras 20 minutos allí, comenzó el retorno a Molla.

Travesía, día 3 (3 de febrero)
Seguimos ascendiendo para acercarnos a nuestras próximas cumbres. Partiendo desde campamento Molla, nos dirigimos a nuestro tercer campo base a 4.750 msnm, el refugio El Suizo, una cabaña para montañistas dentro en instalaciones de la última estación del sistema teleférico de Mérida, Pico Espejo.
Desde allí atacamos las próximas cumbres, los picos Bolívar y La Concha. Llegamos al refugio a las 4 PM, dispuestos a un buen descanso y alimentación balanceada.
Travesía, día 4 (4 de febrero)
Día de conquistar la segunda cumbre planificada en la travesía, el Pico Bolívar, de 4.987 m, el punto más alto del país, conocido como el Techo de Venezuela.
Salimos a las 4 AM, cada integrante con sus equipos personales de seguridad: casco, arnés, mosquetón, descendedor, bolso de ataque, linterna frontal.
Subiendo el nivel de exigencia, realizamos un ascenso de escalada en roca estructurado en 5 estaciones con anclajes fijos con chapas:
1ª y 2ª estación: La Escalera
3ª estación: Roca Táchira
4ª estación: El Diamante
5ª estación: La Ventana
El ascenso fue bastante fluido y completamos los cinco tramos para llegar a la cumbre a las 11 AM. Tuvimos la dicha de disfrutar de cielos despejados en la cima, lo que nos permitió ver las llanuras del Estado Barinas y la inmensidad de nuestros páramos.
En un área rocosa en forma de lajas afiladas, en su mayoría de granito y cuarzo feldespático, allí en la cima reposa el busto de Simón Bolívar, a 4.987 msnm.
Ese busto, fue llevado hasta esa altura por el propio Domingo Peña, en sus hombros, en 1935. Descalzo, como le gustaba surcar aquellos picos que él mismo descubrió y recorrió tantas veces. Un verdadero pionero.

Después de 40 minutos en la cumbre, emprendimos el descenso utilizando los mismos 5 anclajes de chapas para ejecutar el rapel controlado hasta la base.
Llegamos a nuestro refugio para descansar el mayor tiempo posible y prepararnos para una cumbre compleja que nos esperaba, el Pico La Concha.
Travesía, día 5 (5 de febrero)
Posiblemente el día más exigente de la travesía. Dependiendo de las condiciones climáticas, es necesario salir de madrugada para garantizar un retorno temprano con la luz del día.
Partimos a las 4 AM y llegamos a la cumbre, a 4.922 m, a las 12 PM, 8 horas de trekking continuo en un terreno de mucha roca suelta, lo que hizo un poco más difícil su ascenso.
Tuvimos la suerte de tener una mañana despejada que nos permitió ver desde muy cerca nuestro último glaciar con vida, La Corona, que reposa en la base del Pico Humboldt, la segunda cumbre de Venezuela, 4.940 metros.
Enseguida emprendimos el retorno hasta el refugio. Gracias al buen tiempo de ascenso y cumbre, llegamos antes de caer la noche. Con bajas temperaturas y fuertes brisas pudimos terminar nuestra última cumbre.

Descenso, días 6 y 7 (6 y 7 de febrero)
Con tres cumbres conquistadas descendimos de la montaña utilizando los mismos campamentos que en el ascenso, el primer día desde Pico Espejo hasta La Aguada.
Luego en la jornada 7 llegamos hasta nuestro punto de partida en Mucunutan, donde nos esperaba el transporte rústico para llevarnos a la ciudad de Mérida.
Entonces fue el momento de celebrar y descansar de una gran travesía de montaña por la Sierra Nevada de Mérida, en nuestra Venezuela, el extremo Norte de la cordillera de los Andes que recorre todo nuestro continente sudamericano.
Integrantes de la travesía
Edduin Sayago, 36 años
Idania Ibarra, 36 años
Nuhans Dezzeo, 30 años
Soriet Dezzeo, 33 años
Yefri Dugarte, 35 años
Equipo: @caminosdemontanas_venezuela