La expedición invernal al glaciar tropical más extenso del mundo en la cordillera de Vilcanota, Perú, tuvo un final anticipado cuando uno de los expedicionarios, el canadiense Gregory Slogar, sufrió pérdida parcial y temporaria de su visión. Cumbres dialogó con el ya recuperado montañista.

Pasaron varias semanas desde la expedición invernal al glaciar Quelccaya, en la cordillera de Vilcanota, Perú, que encararon los exploradores Emanuel Rocha (Argentina) y Gregory Slogar (Canadá) y que finalizara anticipadamente debido a la pérdida parcial y temporaria de la visión de Gregory.
Su problema se suscitó a raíz del intenso viento blanco que debieron soportar en el inmenso cuerpo de hielo que pretendían cruzar. Esta situación generó la conformación de un equipo de rescate que los encontró en la salida de la morrena del glaciar y logró ponerlos a salvo y a resguardo.
Cumbres mantuvo un extenso diálogo con el canadiense Gregory Slogar. El montañista, de gran experiencia en montañas de todo el mundo, quiso detallar los pormenores de la expedición y el rescate. Y resaltar finalmente que el objetivo trazado, generar conocimiento y conciencia de la defensa y protección del glaciar y la zona, se cumplió.

El relato de Gregory Slogar:
“El día 1 salimos a las 4 am de Cusco, con buen clima. Continuamos hasta Phinaya y hasta el último punto de la carretera. Lo hicimos rápido, no tuvimos inconvenientes, 6 horas hasta los 5000 y pico de metros. La idea era superar la base de la morrena, pero no pudimos. Acampamos debajo porque el clima empeoró bastante, fue una noche bien fea con mucho granizo. A las 15:30 estábamos acampando a los 5.200 metros. Estábamos muy motivados”.
“Al día siguiente nos sorprendió el clima, bien despejado. Desayunamos y aprovechamos porque sabíamos que el clima iba a empeorar a partir de las 15. Continuamos unos 2 kilómetros más hasta la base de la morrena y comenzamos su ascenso. Nos demoramos un buen tiempo. Decidimos no agotar todas las energías ahí y lo fuimos haciendo despacio. Entonces acampamos por debajo de la gran pared de hielo. Al llegar a la pared nos llevamos una sorpresa porque desconocíamos el sitio. Es que hubo un retroceso de hielo realmente increíble y escalofriante. Lo que era un piso de hielo ahora eran rocas con poca nieve y nada más. Pasaron solo 4 meses. Eso fue impresionante”.

Retroceso
“Decidimos quedarnos ahí y documentar con fotos ese cambio. Hablando con conocedores del tema se cree que este drástico cambio se debió principalmente a los incendios recientes en la selva amazónica”.
“Terminamos bastante cansados luego de pasar la extensa morrena. Armamos la carpa y luego subimos al glaciar todos los elementos más pesados: trineos, raquetas, comida para los días siguientes y todo lo que íbamos a usar. Por la tarde hubo tormenta eléctrica, pero estábamos bien equipados”.
“El tercer día fue espectacular, bien helado. Subimos al glaciar, los trineos funcionaron muy bien tanto en subida como en bajada. Fue un buen test. Avanzamos muy rápido, parejo. Estábamos los dos perfectamente bien, sólo con mucho viento y frío por la mañana. Habíamos avanzado un 60 % en ese día. Sabíamos que el clima iba a cambiar a partir de las 16 así que decidimos armar el campamento a las 15. El último tramo lo hicimos con raquetas, ya que había un metro y medio de nieve por partes”.
Fin de la expedición invernal a Quelccaya
“Esa noche fue bien fea sobre todo por rayos que caían cerca. Al día siguiente fue todo el día horrible, con nula visibilidad, tormentas toda la mañana hasta las 14. Calmó unas 4 horas la tormenta y continuó toda la noche. Se cumplió el pronóstico y fue bien difícil esa noche. Pero estábamos tranquilos”.
Al día siguiente amanecí mal con este problema en la vista. Pero teníamos todos los elementos en el botiquín y sabíamos qué hacer, estábamos tranquilos. El día era reamente horrible al punto que no se podía estar afuera. Uno se puede desorientar, los puntos de referencia eran escasos. Y por la situación que vivíamos decidimos descansar y llamamos por telefóno en la mañana, no con un sentido de alerta sino para consultar a nuestra aseguradora Global Rescue por la posibilidad de un helicóptero. Ellos dijeron que podían traer uno de Chile o Argentina. Hasta ese entonces no había nevado mucho, pero sí viento y neblina. Quizás se podía al día siguiente y hasta ese momento la posibilidad estaba”.

“Esa tarde Emanuel llamó a su esposa, la Dra. Mónica Zubileta, en Cusco, para armar un plan rápido y terminar cuanto antes la situación. Habíamos decidido no continuar la expedición invernal, aun sabiendo que nos quedaban poco más de 7 kilómetros de bajada. Pero priorizamos mi salud. Mónica se contactó con el meteorólogo Sandro Arias y entre ellos elaboraron un plan por la mañana. Los encargados de la búsqueda serían Alfredo Ccahuana y Mario Huaman, grandes conocedores del terreno”.
Salida del glaciar
“El lunes comenzamos a preparar todo a las 3 am ya que tuvimos comunicación constante con Sandro, quien monitoreaba el clima desde Cusco y nos dio la ventana de buen clima. La noche era despejada y muy helada. Salimos con raquetas, había bastante nieve. Avanzamos los dos prácticamente dos horas hacia la salida y un kilómetro antes de la morrena para ver por dónde iban a entrar. Los esperamos y llegaron, nos ayudaron a bajar el equipo. Continuamos hacia el vehículo unas 3 horas más.
La predicción del clima fue precisa, al llegar a la morrena el mal tiempo comenzó hasta cubrir por completo el glaciar. Abajo estaba la esposa de Emanuel, de quien recibí las primeras atenciones médicas. Fuimos a Cusco, nos chequearon en la clínica y bueno, estamos perfectos”.
“Pensando en el futuro, suspendimos la siguiente expedición porque no hay ventana de buen clima, está empeorando mucho. Pensamos en el próximo invierno, cuando seguramente haremos el segundo intento. Pusimos a prueba nuestro equipo, es fundamental contar con lo mejor que se pueda tener, allí arriba las condiciones son extremas y muy cambiantes”.
Objetivos
“El objetivo de la expedición invernal era que la gente supiera que existe el lugar. Sobrepasamos ese límite. Hemos escuchado en estos días en la radio en Cusco que se empieza a hablar de las concesiones mineras y de la corrupción y oscuridad que envuelve a este tema. Todo esto no era de conocimiento público, la gente ni sabía que existía Quelccaya”.
“El balance es positivo porque logramos el objetivo de que la gente conozca que existe este sitio, donde no solamente hay hielo, sino que hay aves migratorias que hacen sus nidos en esas paredes, hay flamencos. Hay una biodiversidad muy grande que hay que proteger y de la cual tomar conciencia”.