Son inmensos y bellísimos montes situados a distintos flancos del Aconcagua. Van desde 4.800 metros a más de 6.000. Aquí, una breve reseña de sus características principales.

Seis hermosos e imponentes cerros que jalonan el camino del Aconcagua (6.962 m) pasan de alguna forma desapercibidos bajo la sombra del Centinela. Estas líneas pretenden darles algo más de visibilidad. Y aportar una mínima y preliminar información para aquellos que se interesen en conocerlos y quizás subirlos.
De hecho, algunos de ellos son objeto de cumbres preliminares dentro del proceso de aclimatación para acometer el premio mayor del Aconcagua. Todos se encuentran dentro del ámbito del Parque Provincial.

Se trata de los picos Almacenes, Bonete, Cuerno, Ameghino, Mirador y Pirámide. Este último, contrafuerte del propio Aconcagua por su filo Sudoeste.
De menor a mayor
El Almacenes (4.800 m) se puede ver desde la ruta internacional en el ingreso al área protegida. De hecho, acompaña la caminata hacia el Este entre los campamentos de Confluencia y Plaza Francia. Sus bandas de rocas perfectamente recortadas y paralelas de distintos colores sobre su cara visible, caracterizan la imagen de esta inmensa montaña.
El Bonete (4.900 m) se encuentra hacia el Oeste del CB Plaza de Mulas. Es uno de los más ascendidos por las expediciones antes del Aconcagua. El periplo desde el campo base de la ruta normal demanda sólo una jornada y existe un sendero visible que facilita su transcurso. El faldeo occidental del Bonete “cae” sobre la vecina quebrada de Matienzo.

El cerro Cuerno (5.450 m) completa hacia el Norte el circo de montañas apreciable desde Mulas. Su característica cumbre “ladeada” emulando un cuerno, es fotografía obligada de cuanto caminante arriba al campamento. Su ascenso puede demandar quizás dos jornadas y guarda como dificultad el tránsito sobre el glaciar y la presencia de penitentes de nieve de variable tamaño.
Gigantes vecinos del Aconcagua
El gigantesco Ameghino (5.940 m) es más accesible (y visible) desde la ruta del Falso Polaco con base en Plaza Argentina. Su magnificencia sería francamente célebre de no ser por el tremendo vecino que lo ensombrece.

Por su parte, el cerro Mirador (6.069 m) se encuentra inmediatamente por delante de la pared Sur del Aconcagua, y su visión lejana puede generar confusión por creerlo parte del macizo principal. Es imponente su presencia, así como la vista que desde su cima se tiene del gran tobogán de la cara Sur del Techo de América.
Finalmente, el Pirámides es considerado en realidad un contrafuerte del Aconcagua por su cara Sudoeste. Su “fama” la debe a que fue en un filo rocoso lleno de nieve a 5.300 metros donde un grupo de andinistas halló, en 1985, la osamenta de un niño junto a un pequeño empircado y prendas textiles. Posteriormente se definió como un sacrificio religioso incaico de más de 500 años.
(Fuente: “Aconcagua Fotografías” Pablo Betancourt, Nicolás García)
(Foto de portada: Expedición húngara hacia Plaza Canadá. Al fondo el cerro Cuerno)