Una particular y entretenida forma de recorrer la montaña es furor en el otoño español: la búsqueda de setas en los bosques de los Pirineos. Nos dimos el lujo de aprender la modalidad junto a dos grandes alpinistas: Eduard Jornet, en Catalunya, y Fernando Garrido, en Aragón.
Eduard Jornet, guía, refugiero, escritor, videasta de montaña.
Eduard Jornet, guía, refugiero, escritor, videasta de montaña.

En el otoño boreal se despierta en el Norte de España, específicamente en los Pirineos, una verdadera pasión que permanece latente el resto del año: la búsqueda de setas.

Transformado casi en un deporte, ni bien pasa el verano los bosques de los Pirineos literalmente se colman de buscadores de setas de todas las edades y condiciones. Por lo general suele ser un “paseo productivo” que convoca a la familia montañesa a una actividad que combina el ejercicio de caminar con un interesante objetivo gastronómico.

El equipo recomendable para la búsqueda de setas es un cesto de mimbre (para que las setas respiren), un cuchillo para recogerlas y un pequeño cepillo para limpiarlas. Es importante no estropear el manto del bosque para que puedan seguir creciendo y salir al siguiente año.

Cada comarca catalana de los Pirineos tiene diferentes variedades de setas.
Cada comarca catalana de los Pirineos tiene diferentes variedades de setas.

Como buena actividad de montaña, no dejar nuestro rastro, como en cualquier excursión, es elemental. Latas, envoltorios, bolsas o papeles no es lo que el bosque necesita de nosotros.

Eduard Jornet, en el Pirineo catalá

Una primera recorrida nos ubica en el Pirineo catalán. Allí un viejo amigo de Cumbres, Eduard Jornet, guía, refugiero, escritor, videasta de montaña -y en los últimos años, “el padre de Kilian”-, nos espera en la Molina, la primera estación de esquí alpino de España, para ir en busca de setas.

Junto a sus entusiastas amigos Manel Almiñana, montador y director de cine, y Mercè Morales, escultora, por la mañana temprano recorremos parte de uno de los bosques de la Molina, en la inconmensurablemente bella Cerdanya.

Mercè, Manel y Eduard, con su cosecha de setas en los Pirineos de Catalunya.
Mercè, Manel y Eduard, con su cosecha de setas en los Pirineos de Catalunya.

Eduard, mientras nos adentramos entre pinos, avellanos y abetos, ensaya alguna definición de la actividad: “Los buscadores o cazadores de setas no acostumbran a decir el lugar donde encuentran las preciadas setas. Dicen, o decimos, que por allí, en ese rincón, en ese paraje, puedes encontrar algunas. Pero nos guardamos indicar el lugar donde las encontramos”.

Variedad y cantidad

En Catalunya hay una gran afición por la búsqueda -o caza- de setas en otoño, cuando se encuentran las más preciadas. Cada comarca catalana tiene diferentes variedades de setas.

“Es en otoño, después de las lluvias de agosto y septiembre cuando florecen una gran cantidad de setas y cuando hay más aficionados por los bosques de Catalunya a la búsqueda de las especies más preciadas”, nos explica Eduard cuando ya damos con los primeros rovellons o niscalos, los más buscados, l’ou de reig, la seta más apreciada en la cocina, llanegas, rossinyols, y boletus o ceps.

“Después de las lluvias de agosto y septiembre florecen una gran cantidad de setas" dice Eduard Jornet.
“Después de las lluvias de agosto y septiembre florece gran cantidad de setas» dice Eduard Jornet.

También en el bosque pirenaico aparecen las bonitas amanitas muscaria, una seta alucinógena no comestible. “Antiguamente se consumía para efectuar viajes a lugares desconocidos y alucinar con lo visto… esos enanitos que viven en el bosque… y lo que pueda surgir”. Su consumo, por tanto, está totalmente desaconsejado.

Eduard, Manel y Mercè ponen todo su empeño en recoger niscalos, una seta anaranjada muy apreciada para preparar a las brasas. Y también en los boletus o ceps, para recetas como risotto o, con los ejemplares jóvenes, carpaccio de boletus crudos.

En Aragón con Fernando Garrido

Siempre en los Pirineos, cambiamos de región, y en la maravillosa ciudad aragonesa de Jaca nos espera el gran alpinista Fernando Garrido, hombre de vastos logros en altos desafíos. Fernando nos suma a una búsqueda de setas que organiza la empresa que comparte con su hermano, Aragón Aventura.

La foto del recuerdo con Fernando Garrido, recolectando setas en los bosques de los Pirineos.
La foto del recuerdo con Fernando Garrido, recolectando setas en los bosques de los Pirineos.

Se trata de una salida grupal que contrata el ayuntamiento local para los muchísimos turistas que acuden por estas fechas a la caza de setas. Es fin de semana largo por Halloween, y ese domingo temprano por la mañana, unas dos docenas de caminantes se aprestan para la búsqueda.

El sector elegido es el bosque que se dibuja en los suburbios del vecino pueblito de Barós, ascendiendo los faldeos de la emblemática Peña Oroel, ese estético monte de 1769 metros que “custodia” por el Sur la ciudad de Jaca.

El guía principal, Tomás Rodríguez, es, además de Técnico de M. Montaña II (UIMLA), muy conocedor de setas, variedades, épocas y lugares. Fuera de su trabajo, lleva adelante un blog sobre búsqueda, al que bautizó muy gráficamente “Por ahí no es… la montaña y algo más”. El propio Fernando Garrido y Diego Díaz, estudiante de guía en práctica, secundan a Tomás en el cuidado del grupo.

A sus anchas, los cazadores de setas parecen haber hallado el paraíso.
«A sus anchas, los cazadores de setas parecen haber hallado el paraíso».
Al bosque pieranaico

Luego de una hora de razonable ascenso por el bosque, el guía se detiene en un punto que a simple vista no guarda ninguna particularidad. Indica coordenadas, establece límites, dispone tiempos, y habilita a los caminantes para adentrarse en ese preciso sector del bosque.

A sus anchas, los cazadores de setas parecen haber hallado el paraíso. En menos de media hora, ya sus cestas de mimbre están colmadas de lo que vinieron a buscar.

Fernando Garrido ostenta el récord de permanencia en altura: 62 días a 6960,8 m, en Aconcagua.
Fernando Garrido ostenta el récord de permanencia en altura: 62 días a 6960,8 m, en Aconcagua.

La excursión concluye, desandamos el sendero hasta Barós donde vehículos esperan para volver a Jaca a cumplir con la última etapa del productivo paseo montañés. En la sede de Aragón Aventura espera Joaquín Fernández, presidente del grupo micológico La Usonera, de Jaca, un experto conocedor del mundo de las setas. Pacientemente examina uno por uno los cestos de los cazadores. Explicación científica mediante, propone una selección entre las mejores setas cosechadas y el descarte de las no valiosas o peligrosas.

Así se vive esta atractiva modalidad en los bosques de los Pirineos. Cada otoño convoca a más y más entusiastas que aprenden de quienes más saben cómo desarrollar la actividad. Si ese primer paseo de aprendizaje se puede hacer con verdaderos emblemas de la montaña como Eduard Jornet y Fernando Garrido, seguramente la búsqueda de setas se convertirá en una afición para toda la vida.

De regreso en Jaca, Joaquín Fernández propone una selección entre las mejores setas cosechadas.
De regreso en Jaca, Joaquín Fernández propone una selección entre las mejores setas cosechadas.