A modo de efecto dominó, los intentos de restricciones en distintos puntos de Argentina caracterizan una temporada de verano de por sí atípica. Un fantasma recorre la comunidad montañera: ¿serán los próximos meses de mera defensa de la libre práctica de la actividad?
La ruta conocida como 360º hacia la cumbre de Aconcagua. Esta temporada, con guía o sin guía, no fue posible.
La ruta conocida como 360º hacia la cumbre de Aconcagua. Esta temporada, con guía o sin guía, no fue posible.

Primero fue Mendoza, luego Capilla del Monte, ahora el volcán Lanín. Las intenciones oficiales en Argentina de restringir, controlar y regular las actividades de montaña marcaron una temporada de verano que se sabía atípica por la pandemia de Covid-19. Pero que será recordada, además, por estos desatinos.

A fines de 2020, “el año de la pandemia”, el Gobierno de la provincia de Mendoza intentó aplicar un plan de manejo de la actividad que tuvo la virtud de unificar, en un rechazo unánime, a todos los actores vinculados a la actividad. Entre ellos los guías, supuestos beneficiados, pese a que venían de un parate laboral total a causa del coronavirus.

No pasaron más de tres meses que la localidad de Capilla del Monte, en la provincia argentina de Córdoba, esbozó un proyecto de ordenanza para prohibir el acceso a las sierras sin la contratación de guías o prestadores de turismo alternativo habilitados. Aunque el proyecto fue presentado como un intento de regulación de la actividad comercial, lo que en su esencia primaban eran las restricciones al acceso al entorno natural por parte de todo no residente.

De modo taxativo, en los considerandos se sostenía “necesario controlar y restringir el acceso a las sierras a todo turista sin un prestador de turismo alternativo y/o guías de sitio que desarrollen la actividad, evitando el acceso a las zonas de riesgo medio-alto de manera independiente”.

Y en su artículo primero establecía: “Queda prohibido el acceso a las sierras sin prestador de turismo alternativo para toda persona no residente en Capilla del Monte”.

Vista desde el cerro Uritorco, Córdoba, Argentina. La máquina de impedir comenzó a funcionar.
Vista desde el cerro Uritorco, Córdoba, Argentina. La máquina de impedir comenzó a funcionar.
Resistencia mediterránea

La resistencia de actores locales, nacionales y provinciales frizó el proyecto. Aunque, de todos modos, su impulsor, el intendente Fabricio Díaz, lo defendió. «La intención que tenemos es preservar la salud y la vida de la gente» dijo. Y señaló que «hemos tenido que lamentar muchas personas que se han perdido», sin precisar cuántas.

«Hay un gran mal entendido. La intención era aplicarla a turistas que vienen y no tienen conocimiento previo. Si sos montañista y venís de Salta, dejás el registro y nadie te va a salir a exigir», completó. De más está decir que el montañismo salteño (provincia del Noroeste de Argentina) no tiene a Córdoba entre sus metas, salvo -quizás- el Champaquí.

El local Grupo de Escaladores Cerro Uritorco (GECU), el Club Andino Córdoba, el Club Andino de Villa Carlos Paz, la Federación Cordobesa de Montañismo y Escalada. La Asociación Provincial de Prestadores de Turismo Alternativo de Córdoba y el Club Puntano de Escalada Deportiva rechazaron la medida. También el Grupo Rosarino de Actividades de Montaña, la Asociación Argentina de Guías de Montaña, la Federación Sanluiseña de Montañismo y Escalada Deportiva. La Federación Andinistas Argentinos y la Federación Argentina de Ski y Andinismo, entre otros.

Una imagen de la aproximación al volcán Lanín, en la Patagonia argentina. Aunque ahora solo puede hacerse con guía.
Una imagen de la aproximación al volcán Lanín, en la Patagonia argentina. Aunque ahora solo puede hacerse con guía.
El encanto de prohibir

No se habían acallado esos ecos cuando, el último fin de semana de febrero, la polémica se mudó a Neuquén. Tras un accidente en el volcán Lanín, el Parque Nacional que lo contiene informó que a partir del 28 de febrero (y sin especificar fecha tope de la medida) solo podrán intentar cumbre quienes contraten un servicio de guía habilitado por dicha institución.

Otra vez el rechazo unánime de la comunidad montañera de Argentina, ante el nuevo intento de restringir la actividad. No falta quien ya planea ascender por Chile, quien juró no visitarlo nunca más y quien plantea la consigna “montañas libres”, en honra a la historia de un andinismo argentino que no precisó prohibiciones ni exceso de celo para su reconocimiento a nivel mundial.

De Mendoza no volvió a haber noticias. En Capilla del Monte puede que vuelva a presentarse el proyecto. En Lanín, una mesa de diálogo logró, al menos por el momento, que la medida quede sin efecto.

El mundo montañero, en tanto, teme un efecto dominó y que los meses que siguen sean más de defender la libre práctica de la actividad que de planificación de expediciones, trekkings y otras aventuras.